Si contamos con un poco más de espacio, como un cajón de huerta de 1×1 metros, es posible cultivar algunas hojas para ensalada, riquísimas para consumir frescas. Su cultivo es sencillo, y lo único que requieren es un suelo fértil, con buen drenaje y mucho sol. Algunas de las hojas más sencillas para cultivar son la rúcula, la lechuga (en todas sus variedades), la radicheta y la acelga.

Siembra

Al iniciar con cualquiera de estos cultivos, lo fundamental es conseguir semillas frescas, y respetar su momento de siembra. En general, las hojas crecen mejor en la temporada fría, lo que significa que desde el otoño hasta el final de la primavera tendremos hojas para ensaladas.

Los cultivos de hoja deberán sembrarse cuando las temperaturas no sean muy bajas, porque esto podría inhibir la germinación. La siembra puede hacerse directamente en el suelo preparado, con una densidad no muy alta (ya que no es conveniente tener las plantitas apretadas), y cubrir las semillas con una capa de tierra muy fina.

Al cabo de entre 7 y 10 días, deberían comenzar a germinar. Si nacieron demasiado juntas, pueden ralearse y consumirse en un sándwich, y a medida que crecen seguir raleando. Cuando la planta tenga buen tamaño: o se cortan sus hojas o se cosecha la planta entera.

En el caso de la rúcula, la acelga y algunas variedades de lechuga, pueden hacerse varios cortes durante el cultivo. Hasta que las plantas maduran y florecen, momento en el cual deben arrancarse.

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Por Clara Billoch (Técnica en Floricultura y Jardinería por la UBA. Diseñadora y planificadora de huertas y espacios verdes, docente, editora y autora de los libros Un año en el jardín (2009), Huerta y cocina (2013) y Frutales y cocina (2015)).

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