Llega el invierno, y con él las bajas temperaturas. En esta época, nuestro cuerpo necesita adaptarse al nuevo clima y el gasto calórico aumenta. Las enfermedades respiratorias son más frecuentes y es necesario aumentar las defensas para evitar enfermarnos.

Cuando hace frío, existe la creencia de que debemos comer más para mantener nuestro nivel de energía y nuestro sistema inmunológico activo, lo cual promueve la probabilidad de aumentar de peso. Pero no es necesario que sea así. Una alimentación saludable se caracteriza también por elegir productos de temporada, prepararlos de forma ligera y adecuada para cada estación.

Además, para evitar sufrir el frío, solemos quedarnos en casa u organizar actividades con la familia y los amigos en lugares cerrados, aumentando las posibilidades de tender al sedentarismo.

 

Sopa casera de calabaza. Photo by Freepik.

 

¿Qué alimentos es preferible elegir en invierno?

Frutas y verduras: en invierno también siguen siendo la base fundamental de una alimentación sana por su alto valor nutricional. Por ejemplo, la manzana y la pera son una buena opción cuando estamos tentados de algo dulce. Poseen bajas calorías, fibras y están compuestas por 80% de agua. Por su parte, los cítricos (naranja, pomelo y limón) y otras frutas y verduras como el kiwi, brócoli y perejil refuerzan el sistema inmunológico y favorecen a la mejora de los síntomas de resfrío. La palta aporta grasas saludables, potasio y Vitaminas D y E, también presentes en el coliflor, apio, calabazas y zanahorias que, además, suman fibra y tienen poco aporte calórico.

Carnes magras y grasas saludables: para agregar proteínas a los platos es ideal elegir cortes magros variando su origen. Pechuga de pollo sin piel y algunos cortes de cerdo y vaca. Como por ejemplo lomo, carré o solomillo, si son de cerdo, y bife angosto, bola de lomo, peceto, cuadril, lomo, nalga o paleta si hablamos de la carne de vaca. Si queremos variar, también son siempre una excelente opción los pescados de mar, la carne de conejo o la pata de cordero.

Cereales y legumbres: combinados son muy nutritivos e ideales para sentir saciedad. Aportan minerales como calcio y hierro. Además, son muy versátiles a la hora de prepararlos. Al elegir trigo, arroz, lentejas, porotos aduki, entre otros, podemos preparar guisos, sopas, agregarlos a un mix de vegetales salteados y hasta hacer medallones, si los molemos una vez cocidos.

Frutos secos y desecados: almendras, nueces, castañas, orejones de durazno, damascos turcos, entre otros. Aportan minerales e hidratos de carbono de gran calidad, así como ácidos grasos de alto valor biológico. Además, tienen vitaminas y proteínas.

Si queremos pasar un invierno sin complicaciones, la clave es adaptar nuestro plan alimentario combinando los alimentos en función a sus aportes nutricionales y nivel de saciedad, y nunca dejar de movernos. Ante cualquier consulta siempre consultá a un médico.

Dra. Florencia Rolandi

Médica Cardióloga, MN 100.667

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