Ya sea porque planeás una escapada a mitad de año, estás próximo a tus vacaciones soñadas, o sos un viajero frecuente; es ideal que puedas disfrutar tus viajes desde que ponés un pie en el avión.
Ahora bien, el volar nos enfrenta a situaciones especiales tales como, los cambios de presión en el ambiente, mayor sequedad en el aire y largos periodos de inmovilidad que, combinados, pueden generar malestar en nuestro cuerpo. Dentro de los trastornos más frecuentes podemos encontrar la hinchazón de pies, dolor de cabeza, náuseas, meteorismo y distensión estomacal.

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Quizás no lo sepas, pero la buena noticia es que, tomando algunos recaudos en tu alimentación durante el vuelo, e incluso los días previos, puede que evites o disminuyas muchos de ellos.
¿Qué tipo de alimentos debemos evitar para minimizar estos efectos?

Para que las vacaciones cumplan el objetivo propuesto, es importante tener en cuenta algunas cuestiones.

  • Elegí alimentos livianos e hidratantes horas previas y durante el viaje.
  • Evitá consumir alimentos que contengan gran cantidad de grasas, sal, fritos o productos ultra procesados como galletitas, grisines o snacks.
  • Preferí alimentos integrales y yogures.
  • Tomá abundante agua e infusiones para mantenerte hidratado.
  • Evitá las bebidas gaseosas y el alcohol.
  • No agregues sal a la comida que recibís en la bandeja del avión.
  • Si el viaje es largo, evitá pasar muchas horas sin comer.

Además, si el viaje es largo, no olvides levantarte del asiento para mover el cuerpo y estirarte cada 2 o 3 horas.
Si tenés alguna enfermedad, dolencia o inquietud, no dejes de consultar a tu médico antes de salir de viaje.

Dra. Florencia Rolandi, Médica Cardióloga, MN 100.667

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