La  Federación Mundial de la Diabetes y la Organización Mundial de la Salud, bajo el lema  “La Diabetes le concierne a cada familia.”, nos orientan este año en la tarea de concientizar y prevenir sobre las complicaciones que genera la diabetes.

Lamentablemente, esta enfermedad, que es crónica, resuena cada vez más en los consultorios médicos. En Argentina 1 de cada 10 personas mayores de 18 años han sido diagnosticados y son muchos los que la poseen sin conocerlo.

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¿Cómo saber si tenemos diabetes?

Si una persona presenta, durante 2 controles en ayunas, glucemia en sangre y como resultado del análisis arroja valores:

  • igual o mayor 126 mg/dl es diabética.
  • igual o mayor a 100mg/dl y menor a 126 mg/dl es prediabética.

Si bien sus causas son variables, y en algunos casos son congénitas o hereditarias, el punto alarmante es que una mala alimentación y hábitos de vida inadecuados son su principal influencia en los casos de Diabetes Tipo 2, la más prevalente en el mundo.

Mantener un peso saludable es clave para prevenir la enfermedad, ya que tanto  el sobrepeso y  como la obesidad están directamente relacionados con el desencadenamiento de la Diabetes.

A la hora de pensar en pautas de alimentación que nos ayuden a prevenir esta enfermedad es importante tener en cuenta:

  • Que las comidas sean adecuadas en variedad y cantidad según indican las Guías Nutricionales para la Población Argentina.
  • Elegir alimentos con fibras: panes y cereales integrales.
  • Disminuir el consumo de bebidas azucaradas, golosinas y productos que contengan almidones simples como bollería y galletas.

En el caso de las personas que ya presentan diabetes, el punto es evitar variaciones bruscas de la glucemia. Para ello, además de los chequeos constantes y la medicación, si estuviera indicada, es fundamental considerar el concepto de índice glucémico (IG) en los alimentos.

El IG indica la velocidad con la que el organismo degrada los carbohidratos hasta que llegan a la sangre en forma de glucosa. A menor IG, menos posibilidad de que se genere una variación brusca. Para lograrlo es clave:

  • Elegir alimentos con bajo IG como los cereales integrales, los vegetales y las proteínas.
  • Combinar alimentos con alto IG con otros de bajo IG en una misma comida.
  • Evitar alimentos ricos en hidratos de carbono procesados.
  • Cocinar con métodos de cocción que disminuyan el IG de los alimentos: pastas al dente, dejar enfriar en heladera la papa y batata antes de comerlas.

Recordemos que cada persona tiene necesidades nutricionales diferentes, pero si logramos un espacio familiar donde prevalezca el equilibrio y la variedad en la alimentación, la actividad física cotidiana y los controles médicos periódicos; transitaremos el camino hacia una vida sin diabetes.

Ante cualquier consulta, no dudes en visitar a tu médico.

Dra. Florencia Rolandi, Médica Cardióloga, MN 100.667

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