Suele escucharse que el verano es una excelente época para los nacimientos, pero se torna un poco desalentador cuando pensamos en pasar los últimos meses de embarazo soportando las altas temperaturas.

Con el aumento de masa corporal y los cambios metabólicos que caracterizan el tercer trimestre de embarazo, es frecuente que aumenten las posibilidades de malestar a causa del calor excesivo y la exposición directa al sol.

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Las consecuencias más comunes son:

  • Exceso de vasodilatación que puede generar hinchazón, sobre todo en los miembros inferiores.
  • Mareos y cansancio.
  • Deshidratación, con su consecuente riesgo para ambos.
  • Manchas o melasmas en la piel a causa de la hiperpigmentación.

Si bien no podemos cambiar el clima, tenemos buenas noticias. Podemos prevenir las molestias siguiendo estos consejos:

  • Tomá abundante agua durante todo el día. 
  • Refugiate en lugares frescos, piletas y parques con sombra y si es necesario utilizá el aire acondicionado.
  • Levantá las piernas todas las noches para disminuir los edemas.
  • Evitá comer alimentos salados o abusar de los carbohidratos refinados.
  • Evitá consumir sal agregada en tus platos.
  • Planificá tus actividades diarias, no te pongas más de un objetivo. Evitá querer hacer todo junto.
  • Evitá exponerte al sol de manera directa y/o prolongada en horarios de radiación intensa.
  • Preferí alimentos frescos como frutas y verduras. Evitá los excesos.

Siempre consultá a tu obstetra o médico de cabecera ante algún malestar imprevisto o duda que pueda surgir.

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