La actividad física es indispensable para mantener un óptimo estado de salud, es la medicina más económica, efectiva y a nuestro alcance; además, nos ayuda a prevenir muchísimas enfermedades en todas las etapas de la vida. Sus beneficios son también sociales porque mejora la autonomía y fomenta la integración; así como psicológicos, dado que disminuye el estrés, ansiedad y la depresión.

Se ha comprobado que en la infancia y la adolescencia los beneficios son mayores aún. La realización de ejercicio en estas etapas:

  • Contribuye al desarrollo integral de la persona.
  • Contribuye a mantener un peso saludable, disminuyendo el riesgo de obesidad.
  • Produce una mayor mineralización de los huesos y disminución del riesgo de padecer osteoporosis en la vida adulta.
  • Mejora la maduración del sistema nervioso motor y aumenta las destrezas motrices.
  • Mejora el rendimiento escolar.
  • Mejora la sociabilidad y refuerza la autoestima, especialmente cuando se realizan deportes en equipo.

Aunque los beneficios de la actividad física se conocen hace tiempo, los niveles de sedentarismo aumentan considerablemente año tras año en todo el mundo. La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada el año pasado, en nuestro país revela que 6 de cada 10 argentinos realizan actividad física insuficiente y tienen sobrepeso. Esta prevalencia aumentó significativamente respecto de los datos obtenidos en la encuesta anterior, realizada en el año 2013.

Las recomendaciones mínimas según la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar la actividad física adecuada, de forma de mantenernos saludables son las siguientes:

  • Niños: 60 minutos diarios de actividades moderadas como juegos, deportes y desplazamientos, además de 2 veces por semana ejercicios programados que contribuyen a reforzar los músculos y huesos.
  • Adultos: 30 minutos por día, unas 3,5 horas semanales de actividades moderadas a más intensas haciendo mayor hincapié en la realización de ejercicios programados tanto aeróbicos como de fortalecimiento muscular, además de las actividades de recreación como caminatas, pasear o andar en bicicleta y las tareas  de rutina.

 Algunos consejos para evitar el sedentarismo:

  • Moverse a pie o en bicicleta siempre que sea posible.
  • Jugar con los niños al aire libre, reduciendo las horas de pantalla.
  • Subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor.
  • Bajarse del colectivo unas paradas antes o estacionar el auto más lejos.
  • En el momento de descanso en el trabajo aprovechar para dar una vuelta caminando y despejar la mente.

Es fundamental empezar por lo más fácil y de a poco ir aumentando la dificultad para que los cambios sean sostenibles en el tiempo. En estos casos ¡poco es mejor que nada!

Es recomendable que antes de comenzar cualquier cambio en tus actividades físicas consultes a un médico especialista.

Laura Romano
Lic. En Nutrición, MN 5992

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