En forma cotidiana, solemos usar la palabra hambre y apetito de manera indistinta; pero los términos plantean cuestiones diferentes, ¿lo sabías? ¿Qué diferencias hay entre ambos?

El hambre designa la necesidad natural de proveer al cuerpo de alimentos, producido por sustancias que operan a nivel del cerebro, en un área específica llamada hipotálamo. Esto sucede aproximadamente cada 4 horas.

El apetito, por el contrario, se define como un deseo de comer donde el placer es el protagonista, ya que intervienen nuestros sentidos. Los olores, sabores, el aspecto y la presentación de los alimentos estimulan nuestra mente al acto de comer.

Que nos gusten cosas diferentes o que tengamos ganas de comer algo específico (“el famoso “hambre de…”) tiene que ver con preferencias sensoriales que, en la mayoría de los casos, implican cuestiones de hábito.

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El punto es que, muchas veces, ese estímulo aparece cuando nuestras necesidades nutricionales ya se encuentran satisfechas. O, por el contrario, la elección de alimentos por apetito, genera un déficit que nos lleva a una mala nutrición. Por ello, es necesario e importante no confundir el apetito con el hambre.

Tomar conciencia de lo que nuestro cuerpo necesita incorporando una alimentación balanceada como principal hábito, es la mejor herramienta para lograr armonizar estos dos conceptos y favorecer la salud de nuestro cuerpo.

Dra. Florencia Rolandi, Médica Cardióloga, MN 100.667

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