Por: Lic María Eugenia Angel Torres*

Antes de las comidas principales y después de estas, muchas personas consumen alimentos que el cuerpo no precisa. A continuación te acerco algunos consejos para que puedas corregir esta conducta y comas lo que el organismo realmente necesita para funcionar.  

Algunos de los problemas más comunes en la alimentación son las dichosas picadas entre comidas, que pueden incluir desde golosinas varias, con la cantidad de azúcar extra que eso significa, hasta los conocidos “snacks”, como papas fritas, galletitas saborizadas y demás productos normalmente ricos en grasas, sal y calorías. La línea que separa una “picadita” de un atracón, lamentablemente, es muy imperceptible cuando uno incorpora el hábito de comer “de todo” durante el día.

Muchas personas picotean antes de las comidas, después de estas y hasta en su reemplazo. Esto puede suceder en el trabajo, en el auto, en la cocina, mientras miran televisión e, incluso, en la cama, por lo cual muchas veces sucede que llegan a la hora de la cena sin ganas de comer. También muchas personas, después  de haber ingerido gran variedad de picoteos durante toda la tarde, se preparan una cena como si nada hubieran comido.

Es así que muchas personas obtienen alrededor del 20% o el 25% de las calorías diarias a través de las picadas que comen a lo largo del día. Entre los “bocaditos” más peligrosos, se encuentran aquellos muy ricos en grasas y calorías como las papas fritas, los bizcochitos, las galletitas dulces, las facturas y demás productos que engordan notablemente. Sin embargo, un yogur descremado, una fruta, un par de galletitas de cereales, un vaso de leche descremada o los cereales preferidos pueden resultar buenos aliados para esos momentos en que queremos comer algo.

La ansiedad y el antojo son reacciones psicológicas. Muchas veces comenzamos a desear la comida cuando escuchamos que la nombran, cuando sentimos su aroma o vemos que otro la está comiendo. Pero la diferencia fundamental entre uno y otro es que la sensación de hambre no pasa hasta que se ingiere algún alimento, en cambio, los antojos pueden olvidarse tranquilamente sin probar bocado.

Te dejo algunas recomendaciones para evitar el clásico picoteo:

  • No comas cuando se trata de un antojo. Si le das al organismo calorías extras que no necesita, éstas serán acumuladas en forma de grasas.
  • Para mantener las picadas bajo control, es importante comer solamente cuando se tiene hambre y dejar de hacerlo cuando aparece la sensación de saciedad.
  • Hay que tener en cuenta que el cerebro tarda veinte minutos en dar la orden de satisfacción, por lo tanto es preferible elegir porciones moderadas y esperar, en lugar de devorar todo y después no poder moverse.
  • Si tu problema es la ansiedad, probá con comer cada dos o tres horas algo pequeño, pero no antes de ese tiempo.
  • Evitá comer a las apuradas. Comer despacio nos ayuda a registrar la saciedad.
  • Preguntate si realmente sentís hambre antes de comenzar a picotear.
  • Reemplazá los alimentos ricos en grasas, sal y calorías por otros más saludables.
  • Eliminá malos hábitos, como comer mientras mirás televisión, la computadora o estás en el auto.

 

 

* Nutricionista y coach ontológico especialista en obesidad y desordenes alimentarios. Tratamientos grupales e individuales. Coordinadora de grupos CITOS de obesidad de Galeno y docente del curso de post grado de obesidad y desordenes alimentarios del la Escuela sistemática argentina.

Nutricionista de Vian Ditas. 

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HAMBRE Y “PICOTEOS”

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